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En Ámbito Guayapí Soluciones Intensamenta Locales SerÍan Armas Ineludibles Para Combatir Problemas Intensamente Globales
Por Mary Jo McConahay
Date: 07-14-97
Los guayapíes, indígenas de la selva amazónica, estuvieron al borde del exterminio después de los primeros contactos con el mundo exterior en la década de los setenta. Ahora ya encontraron una forma de proteger la selva tropical que les podría permitir la sobrevivencia. Este logro, nada fácil, se debe a ciertas medidas que se tomaron en la Cumbre de la Tierra en 1992. Sin embargo, después de 5 años, la historia de los guayapíes demuestra que el progreso obtenido no tiene bases firmes.
Reservación Indígena Guayapí, Brasil: Desde lo recóndito de la brumosa selva tropical amazónica, una diminuta tribu de indios analfabetas, seguros de símismos, lucha por sacar a luz a través de su experiencia una verdad para el mundo: todo medio ambiente que esté en vías de extinción sobre el planeta estará mejor siempre en manos de aquéllos cuyas vidas dependen de esos lugares día con día.
Los indios guayapíes controlan actualmente más de 2400 millas cuadradas en el noreste del estado de Amapá. Este caso registra una recuperación extraordinaria, aunque tiene sus puntos débiles.
Tras el primer contacto con el hombre blanco en los años setenta los guayapíes fueron casi exterminados por el sarampión y la influenza. Y en los años ochenta los sobrevivientes observaron que su selva se les escapaba y que caía en manos de mineros del oro, de taladores y de campesinos tan ávidos de tierras que para despejarlas queman la selva.
No obstante, después de la Cumbre de la Tierra de 1992 (Earth Summit) pidieron ayuda a gobiernos europeos y a agencias de las Naciones Unidas, logrando "demarcar" su territorio y que se le declarara reservación intocable.
Las costumbres actuales de los guayapíes se asemejan a las de sus antepasados. El cuerpo se lo pintan de negro y rojo con jugo de mora y polvo de semilla. Usan sólo un taparrabos de color escarlata. Electricidad no hay, ni dinero en efectivo. Cazan lo necesario para alimentarse, y esto solamente dentro del perímetro de su tierra, de manera que los animales puedan reproducirse en el núcleo de su resguardo.
Son pocos los guayapíes de edad avanzada que sobrevivieron a las enfermedades o a los arroyos envenenados por las minas de oro. Algunos miembros del grupo escaparon logrando internarse más en la espesura selvática, pero unos 450 que se quedaron atrás defendieron su selva. Armados con arco y flecha capturaron mineros, los desnudaron y como castigo les rasuraron la cabeza.
Por otro lado, también se visten adecuadamente para entrevistarse con los oficiales en despachos gubernamentales, y han aprendido a leer mapas.
"No tenía idea del poco espacio que ocupamos sobre la tierra. Me di cuenta cuando vi un mapa por primera vez," rememora Kumarei. Kumarei, de 38 años, inesperadamente heredó el manto de jefe cuando Kumai, su hermano mayor, se lastimó gravemente con la caída de un árbol mientras despejaba la zona de la barrera limítrofe. "Nuestro padre nos decía que el hombre blanco era diferente: nosotros no aniquilamos la selva, en cambio él sílo hace. Eso es lo que les decimos a nuestros hijos, y les enseñamos a patrullar el perímetro para que sigan haciéndolo cuando nosotros nos hayamos ido."
Dicen los guayapíes que si no hubieran perseverado no habría demarcaciones, a pesar de una ley brasileña sin precedente mediante la cual se permite la creación de reservaciones indias. A punta de machete despejaron una franja de 40 pies de ancho que hace las veces de barrera a lo largo de sus tierras, pusieron señalamientos y plantaron allíverduras y árboles frutales, de manera que nadie invada sus tierras "accidentalmente." Esto les llevó dos años. Actualmente existen 21 indicadores de monitoreo satelital en la demarcación con los cuales la agencia nacional del medio ambiente en Brasilia, a más de 1000 millas al sur, puede detectar violaciones.
La vida misma de los indios, asícomo la de los huleros y de los recolectores de semilla, está sujeta a nuevas leyes como la que permite la creación de reservaciones. Dada la experiencia de los residentes más antiguos de la selva esas leyes nuevas son el resultado de un esfuerzo que reemplaza ahora los proyectos diseñados en lejanas ciudades. "Hace diez años el trabajo sobre el medio ambiente de la zona amazónica consistía en pláticas entre biólogos acerca de la construcción de parques," dijo Stephan Schwartzman del Fondo para la Protección Ambiental. "Hoy día los estudios de desarrollos se hacen in situ, ni más ni menos."
Los guayapíes, sin embargo, no tienen tiempo para celebrar su triunfo. De hecho, ya se agotaron los fondos para el proyecto de la demarcación. Los jefes tienen que pensar en arreglárselas para conseguir algo de dinero y comprar machetes y gas para las motosierras, necesarios para frenar el abrumador avance de la selva sobre la barrera. En otros lugares del Brasil terratenientes, taladores y el gobierno de algunos estados están disputando las demarcaciones en los juzgados. Además, el año pasado cuatro guayapíes fueron expuestos al virus VIH durante su estancia en una posada para indígenas en Macapá, la capital del estado.
Según el ministro del medio ambiente, Gustavo Krause, el gobierno brasileño se ha comprometido a permitir el crecimiento "...siempre y cuando no se vean en riesgo nuestros recursos naturales."
Aún asíla deforestación de la región amazónica va en aumento, causada principalmente por las grandes quemazones de los agricultores y de los ganaderos. En 1994 quince mil kilómetros cuadrados de extensión se vieron en llamas. El efecto es devastador: la deforestación masiva es un factor que repercute en el clima global. Hay quienes creen que la solución de este problema es a través de medidas locales, tales como lo es que un territorio sea exclusivamente para los indios y que esté delimitado. Esto implica que se haga uso inteligente de los recursos naturales y que los moradores del lugar se conviertan virtualmente en patrulleros del territorio.
Una zona del doble del área de California, o sea el 11 porciento de la zona amazónica brasileña, ha sido legalmente reconocida como tierra de indios. Hasta el momento la mitad ha sido demarcada y declarada como propiedad privada, como tierra de los guayapíes.
Tanto para los indígenas como para los ecologistas el establecimiento de las demarcaciones otorga "el control al más interesado en la preservación del medio ambiente, en lugar de dárselo como siempre a los ministros de las capitales nacionales," dijo Steven Tullbert del Centro Indígena de Recursos Legales de Washington, D.C. (Indian Law Resource Center). Para los activistas se ha convertido en asunto prioritario ya que los países en desarrollo pretenden competir en los mercados mundiales mediante la explotación de yacimientos genéticos y minerales aún vírgenes, mismos que generalmente se encuentran en tierras indígenas.
Que las convicciones de los guayapíes y el apoyo exterior con que cuentan sea suficiente para superar las amenazas que recibe su gente y su hogar selvático está por verse. Pero no se darán por vencidos fácilmente.
"Nuestra vida es la naturaleza de la cual obtenemos salud; no queremos vivir en la ciudad sino conservar nuestra selva, y sentimos más libertad, más confianza para hacer eso ahora, con la demarcación," dijo Tsaco (todos los guayapíes comparten el mismo apellido), de sesenta años de edad, jefe de un asentamiento selvático por allá en lo profundo de su tierra natal.
Akauptyr, de 22 años, coronado de plumas de tucán, hijo y heredero de Tsaco, ha visitado parientes que han estado hospitalizados en Macapá pero dice que no le gusta ese poblado.
"Mi familia está aquí," dijo con firmeza. "Yo aquíme quedo."
Traducción de PNS por Rudolph Aceves.

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