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VOICES

En Sus Propias Palabras-- Nam Nguyen de la Revista Viet

Por Nam Nguyan, Relatado a Andrew Lam

Date: 11-03-97

Nam Nguyen, de 42 años, es el jefe de redacción de la revista Viet Magazine, publicación bilingÜe internacional de San José, California. A menudo llamada en su comunidad "la Newsweek vietnamita," la revista tiene una circulación de 30 000 y abarca temas que van desde la industria de la alta tecnología a la acción afirmativa a asuntos políticos de Vietnam. Nguyen ha sido miembro activo de la comunidad vietnamita americana desde que llegó a Estados Unidos hace siete años. Andrew Lam, editor de PNS, entrevistó a Nguyen acerca de las vivencias de su comunidad.

San José, California.- Nosotros los vietnamitas le llamamos a Silicon Valley "El valle de las flores de oro." Esto se debe a que a nosotros nos ha ido muy bien con el boom de la alta tecnología, probablemente mejor que a cualquier otro grupo nuevo de inmigrantes en California.

Veamos. Fuera de Vietnam la mayor población de vietnamitas en el extranjero vive en el municipio de Santa Clara. A principios de los años 80 nos atrajo mucho la idea de venir acá tal como les sucedió a los chinos el siglo pasado con la fiebre del oro en San Francisco. El oro de hoy es el microchip.

Es casi un romance lo que tenemos los vietnamitas con el Valle. Las empresas de alta tecnología requieren de muchos técnicos y ensambladores muy trabajadores; a los vietnamitas se nos reconoce por lo trabajadores y por lo listos, y porque además estamos dispuestos a trabajar horas extra. Es la pareja perfecta. Los refugiados encuentran en este campo el camino más corto para llegar a la clase media sin necesidad de aprender muy bien el idioma. Conozco a muchos que tienen dos o más empleos, trabajan siete días a la semana, y en unos cuantos años pagan el enganche de una casa.

Sin embargo, esto no es tan sencillo. La comunidad tiene sus propios problemas. Los juegos de azar son un problema mayúsculo, pues los vietnamitas quieren hacerse ricos pronto. Los recién llegados no reciben ayuda gubernamental tan generosamente como los grupos anteriores de refugiados. Muchos de ellos ya pasan de los cincuenta años de edad y todo es más difícil para ellos. Por otro lado, todavía hay problemas con pandillas vietnamitas que se dedican a hacer "allanamientos de morada" --robos y extorsión-- pero esto ha disminuido porque la gente ya ha empezado a cooperar con el cuerpo policíaco.

En términos generales, los vietnamitas que viven en el Silicon Valley participan de la riqueza de una manera más equitativa que sus coterráneos que viven en Los Angeles o en San Diego. Lo que pasa es que la industria del High Tech tiene absortos a muchos de nosotros. Mi hermana y su esposo son un ejemplo típico de nuestras vivencias. Ellos llegaron acá en sus treintas; estuvieron viviendo dos años de la asistencia pública, consiguieron empleo, de noche estudiaban, y de ser refugiados sin trabajo se convirtieron en técnicos y luego en programadores de computación. Entre los dos actualmente ganan por ahí de $180 000 anuales -- todo esto logrado en ocho años.

¿Cuál es la clave de nuestro éxito? Uno de los rasgos culturales que tenemos los vietnamitas es que le damos prioridad a la educación por encima de todo, en especial en el ramo de las ciencias. Además, somos muy afortunados porque generalmente somos buenísimos para las matemáticas. El por qué de esto no me queda muy claro, pero tengo una teoría. Vietnam es una nación pobre. ¡Nuestros laboratorios científicos son ridículos! Por lo tanto, solamente podemos sobresalir en dos campos científicos: el de las matemáticas y el de la física, de tal manera que en ingeniería y en computación tenemos ventaja.

En fin, me siento orgulloso de ser vietnamita -- nosotros enriquecemos a nuestra cultura en lugar de disminuirla. Los enemigos del inmigrante no entienden: los vietnamitas en especial, y los asiáticos en general (los hindúes, los chinos, los japoneses, los coreanos) son el motor principal en la Era de la Información. Más o menos el cuarenta porciento de los ingenieros del Silicon Valley son asiáticos, y los dueños de más de una tercera parte de las empresas de alta tecnología son asiáticoamericanos, en su mayoría inmigrantes. Esa proporción va en aumento -- cosa que la campaña antiinmigrante jamás reconoce.

Como grupo, hemos crecido y evolucionado, y nuestro potencial como individuos ha encontrado su expresión con gran celeridad aquí en Silicon Valley, más que en cualquier otra parte. Gracias a la tecnología de la comunicación estamos enlazándonos con más vietnamitas por todo el mundo. Estamos convirtiéndonos en una tribu global.

Hace cuatro años la revista Viet fue la primera publicación vietnamita en entrar en línea (http:/www.viet.net/vietmag). A partir de entonces nuestras suscripciones se han duplicado con pedidos desde Rusia, Francia, Marruecos, y hasta de Vietnam.

A mi modo de ver las cosas, ya rebasamos la etapa de la sobrevivencia y ahora somos una comunidad extranjera próspera en los albores de nuestra época empresarial. Algo que me preocupa es la segunda generación de vietnamitas americanos que son más listos y más privilegiados que sus padres, pero que quizás no sigan el mismo camino. Parece haber dos posibilidades: o se integran a la vida de la corriente cultural dominante de este país, o mantienen sus valores como grupo para fortalecer aún más a nuestra comunidad. Necesitamos artistas, escritores, estudiosos de las ciencias sociales que equilibren nuestra manía por el campo de la alta tecnología. Quizás la generación nueva se encargue de cubrir esta necesidad.

Los vietnamitas en el extranjero ya dejaron de ser los perdedores de la Guerra Fría para convertirse en elementos clave en la Era de la Información. Nuestra relación con Vietnam ha cambiado también. En otros tiempos éramos los despreciados; ahora tenemos a la mano los conocimientos prácticos que podrían mandar a Vietnam al siglo XXI de un sólo salto.

La historia de Vietnam comenzó hace cuatro mil años con un mito. Un dragón se casa con una hada que da a luz a cien huevos. Los cien huevos se convierten en el pueblo vietnamita que se fue al sur. La hueva nueva, por así llamarle, está desparramada por todo el mundo, empapándose de tecnología nueva y de cultura. Es una progresión natural.

Traducción de PNS por Rudolph Aceves

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