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VOICES

Algo No Americano Sobre Los Boy Scouts De América

Por Richard Rodriguez

<richrod@sirius.com>

Date: 03-26-98

Los Boy Scouts de América son descritos como una de las organizaciones venerables de América. En verdad, para una cultura que venera a Huck Finn y a Beavis y Butthead, ha habido siempre algo vagamente no americano acerca de los Scouts. La ironía, de acuerdo a un ex-Scout, es que la organización ahora tipifica una cultura moralista que ha perdido su centro moral. El editor de PNS Richard Rodríguez es autor de "Days of Obligation" (Días de Obligación) y del libro de próxima publicación "The Color Brown" (El Color Marrón). Rodríguez es ensayista habitual del programa de noticias News Hour con Jim Lehrer y del periódico Los Angeles Sunday Times.

Confieso: Fui un Boy Scout homosexual.

Ahora resulta que los Boy Scouts de América, descritos en varios reportes periodísticos como una «organización venerable», no quieren tener nada que ver con chicos homosexuales, o con chicos que se rehúsan a jurar su lealtad a Dios. Los Boy Scouts de América han declarado ser una organización para los temerosos de Dios y los amantes de las chicas.

Esta semana, en California, la Corte Suprema del Estado dictaminó que de hecho los Boy Scouts de América tienen el derecho de discriminar contra homosexuales y ateos. Los Boy Scouts de América no son una empresa, razonó la justicia, por lo que no están sujetos a las leyes antidiscriminatorias del estado.

Dio la casualidad de que un día después del dictamen de la corte, dos chicos en Jonesboro, Arkansas, en ropas de camuflaje, abrieron fuego sobre estudiantes y profesores en una escuela secundaria. Se dijo que uno de los muchachos estaba enojado con varias chicas que habían roto con él. La furia del joven fue simplemente la última de una serie en la América rural la cual, aparte de eso, se imagina a sí misma (en contra de la ciudad moralmente corrupta) como centrada en la familia y amante de Dios.

En los 1950s, en mi escuela primaria católica, a pesar de mi pequeño secreto homosexual, no había nada muy sexy acerca de los Boy Scouts. Nada sexy, ciertamente, sobre las huesudas rodillas blancas y pantalones cortos marrones de nuestro Scout Master.

No me juzgue mal. Me gustaba escuchar historias de fantasmas alrededor de la hoguera del campamento. Me gustaba el jaleo en el que terminaban nuestros encuentros semanales. «Estaba bueno», le hubiera dicho en aquel entonces, estar en un club en el que no se permitían chicas.

Y continúo agradecido de que hubiera algunos hombres que, después de un largo día de trabajo, estuvieran dispuestos a pasar sus lunes a la noche enseñándole a un revoltoso grupo de muchachos cómo hacer un nudo doble. Pero me he olvidado de cómo atar un nudo doble, del mismo modo que he olvidado la mayor parte de mi juramento Scout. (¿Era nuestra promesa de «be square»* parte de los Boy Scouts o de los más jóvenes Club Scouts?)

La verdad es que en un país que hace románticos a Huck Finn y a Beavis y Butthead, había y sigue habiendo algo vagamente no americano acerca de los Boy Scouts. El énfasis sobre la reglamentación estricta, los uniformes marrón-fascista --había algo un poco extraño en todo ese asunto. Y lo sabíamos.

De vez en cuando, alguien de 19 años con mala piel -un Eagle Scout- nos era presentado. Usaba una faja con un montón de insignias de mérito y parecía un joven soldado esperando la guerra. Los chicos a mi alrededor se reían disimuladamente de su seriedad y alguno se echaba un pedo.

Hoy, cuando el chico dispara contra su clase de química de la secundaria, las voces que lo explican en la televisión son las de los psicólogos. Dicen algo para llenar el aire de las noticias de la tarde pero no tienen explicación alguna sobre qué le aflige al joven de América.

Es mi sospecha que somos un país moralista sin un centro moral --y nuestros chicos lo saben. Los Boy Scouts de América son una organización hoy típica en su bancarrota moral. Se pavonea, se da a sí misma insignias y medallas por su ortodoxia moral. Pero es una organización sin autoridad moral.

¿Alguien cree, por ejemplo, que los dos pequeños asesinos en Jonesboro hubieran sido salvados con sólo haber formado parte de los Boy Scouts?

Mi educación moral de muchacho no provino de los Boy Scouts de América. Los Scouts eran, para mí, como la Little League (Liga Juvenil de Béisbol). Nada más. Nada de lo que leí en el manual Scout se quedó conmigo hasta mi vida adulta como consejo o guía.

Lo que a mí me importaba de chico era que tenía padres que vivieron sus vidas con algo de sentido del rigor sobre lo correcto y lo equivocado. Lo que me importaba a mí en esos años cuando era un Scout era que tenía monjas católicas que me enseñaban a considerar las obligaciones de mi alma.

Me pone triste, tantos años después de que los Boy Scouts se hayan borrado de mi vida, escuchar que la organización está en manos de viejos imbéciles. Tienen miedo de los homosexuales y los ateos entre sus filas. No tienen idea de los adolescentes que están esperando en el bosque, vestidos en trajes de fajina.

Traducido por Lucrecia Miranda, PNS.

* Nota del traductor: El autor hace un irónico juego de palabras comparando su aprendizaje de Boy Scout de cómo hacer un nudo doble (square knot) y su juramento de «be square», que en inglés significa «ser honesto», pero también, en su sentido peyorativo, ser un «carca» --alguien anticuado, «pasado de moda», de una visión rígidamente convencional y actitudes retrógradas.

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