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Diversidad o Reconciliación: El Gigante Dormido Se Despierta en California
Por Richard Rodriguez <richrod@sirius.com>
Date: 06-05-98
Si nos tuviéramos menos miedo los unos a los otros, reconoceríamos que el creciente interés en política entre latinos y asiáticos--evidente en la reciente campaña electoral de California-- es la clave hacia nuestra reconciliación, no un obstáculo. El editor de PNS Richard Rodriguez, autor de "Days of Obligation" (Días de Obligación), escribe para la sección Opinión en el dominical de Los Angeles Times, Harper's y otras publicaciones, y es ensayista regular para el programa de PBS, "The News Hour with Jim Lehrer".
SAN FRANCISCO - Tras las primarias del martes, las lumbreras políticas andan diciendo que los californianos votaron por el pasado - rostros políticos familiares. Pero la gente más importante de las primarias de California no estaba postulando para cargo alguno; ni siquiera votó. Ellos estaban fuera de escena. "Ellos" son jóvenes, a menudo inmigrantes, pobres. Y en California están por todas partes -- "the future", el futuro.
Escasas semanas atrás, en un debate entre los cuatro principales candidatos a gobernador, las preguntas eran más interesantes que las respuestas. Las respuestas parecían preparadas. Las preguntas se referían a la prometedora mayoría de California: primer grado, asimilación, diversidad.
No por casualidad, fue la proposición 227 -- la iniciativa en contra de la educación bilingüe, la que atrajo mayor atención y acritud en los meses que condujeron a las elecciones primarias. Claramente, los californianos estaban menos preocupados por los candidatos que ocuparían la oficina del gobernador en Sacramento que por los nuevos cambios culturales que nos esperan en la nueva California.
En verdad, no hay nada muy "nuevo" acerca de la California multirracial, multilingüe y multicultural de hoy. Como territorio de Estados Unidos, California nació de la colisión de las Américas anglo y latina. Luego, tras el descubrimiento de oro en 1848, hombres desesperados de cada rincón del mundo --de Australia, de China, de Perú, de Escocia-- se precipitaron hacia aquí. California se convirtió en el cruce de caminos del mundo mientras los hombres se abrían paso a empujones en el barro por la posibilidad de hacer girar la rueda de la fortuna.
Hoy, ciento cincuenta años después de que el oro fuera descubierto, los californianos dicen (a menudo como un presagio) que nos hemos convertido "de repente" en una sociedad internacional. Esa noción sería lo suficientemente inquietante para muchos californianos; peor es comprender que California se ha convertido "de repente" en el estado hispano más grande de la nación, y Los Angeles en un capitolio latinoamericano.
Esta temporada, los adolescentes de Hollywood de mediana edad están hilando historias de cometas que se caen y de Godzilla volviéndose loco en New York. Los cientistas políticos de California hablan, mientras tanto, del despertar de un "gigante dormido", con lo cual quieren decir que los latinos se están dando cuenta por fin de la consecuencia de sus números -- y finalmente están votando.
El momento más revelador de la carrera por gobernador llegó cuando los cuatro candidatos principales se presentaron ante un grupo de latinos poderosos. Si bien todos en el público hablaban, sin duda alguna, inglés, el teatro político requería un debate "en español" ¿Qué debate? Los candidatos se limitaron simplemente a competir entre ellos con adjetivos elogiando a los inmigrantes; elogiando a los latinos. Y luego, en inglés, cada candidato denunció la Proposición 227 (con traducción simultánea al español).
Tal como resultaron las cosas, el voto a favor de la Proposición 227 --en contra de la educación bilingüe-- fue lo más torcido de las primarias de California. Mientras que grupos de derechos civiles de izquierdas quisieran ahora que usted crea que el voto fue "anti-immigrante", la votación de salida sugiere que un importante número de hispanos y un número aun mayor de latinos rechazó la educación bilingüe y estaba furioso ante la incompetencia del sistema de escuelas públicas del estado.
El debate sobre la educación bilingüe está destinado a convertirse en algo nacional. En los próximos meses, los estadounidenses discutirán públicamente sobre pedagogÌa: ¿Cuál es la mejor manera de enseñar a un niño inmigrante? De un modo más privado, resonarán chillidos provenientes de los extremos en ambas partes -- neo-nacionalismo chillón desde un rincón, xenofobia desde el otro.
La mejor palabra, la palabra cortés que usamos para hablar de lo que está pasando hoy en California, es "diversidad" -- una palabra con embalaje de psicólogo, una palabra sin sentido, un tópico canadiense. En Canadá, el multiculturalismo es política oficial del gobierno. El "mosaico" se ha convertido en la metáfora favorita (muchos colores, todos distintos, unidos para formar una hermosa nación). Diversidad es la bandera que flamea sobre todos ellos.
¿California se está volviendo canadiense? Nuestros académicos y políticos, ciertamente, tocan el himno canadiense con su elogio de la diversidad. Mi sospecha, sin embargo, es que México, no Canadá, tiene la llave del futuro de California.
México no tiene noción alguna de multiculturalismo. México es una nación formada por el mestizaje. Desde su nacimiento, a pesar de la violencia y la muerte, México fue creada a partir de una mezcla literal de sangre. Indígenas casándose con europeos casándose con africanos casándose con asiáticos. Los mexicanos en la actualidad hablan de ellos mismos como "la raza
cósmica": esto es su mayor orgullo.
¿California mexicana? Algunas semanas atrás, los editores de la revista "New Yorker" ilustraron la cubierta de su "especial de California" con surferos rubios. Lo que cualquiera viviendo al oeste del río Hudson sabe, es que una California diferente, más compleja, se está formando. Es tan probable que los surferos de hoy en Huntington Beach sean filipinos como rubios, y están, en todo caso, saliendo con chicas chinas. Son, en otras palabras, mestizos modernos.
El gigante dormido puede, de hecho, estar despertándose. Si tuviéramos menos miedo de los monstruos en la oscuridad, reconocerÌamos que el interés creciente de latinos y asiáticos por la política es la llave hacia la reconciliación de California, no un obstáculo. Los latinos y asiáticos ya no quieren ser dejados fuera.
La política de la identidad racial y étnica puede, de hecho, sonar divisiva, pero su propósito es la movilidad social. Y el resultado de esa movilidad será la inclusión y la mezcla. Así como los irlandeses usaron la política de la identidad en el siglo XIX para entrar del lado de adentro, los latinos de hoy usarán su distintivo étnico para hacerse notar en Sacramento y en Washington.
La paradoja es que los latinos como fuerza política disminuirán a medida que Estados Unidos se hace culturalmente más latinoamericano. Precisamente mientras California se hace más mexicana (más mestiza), una marcada agenda política latina se hará imposible de sostener porque nosotros los californianos estaremos demasiado mezclados, demasiado "entre-casados" como para mantener categorías raciales/étnicas diferentes.
Lo que quede, finalmente, será la clase económica. Ese es el tema del cual nunca nadie habla, a pesar de todo el parloteo sobre la diversidad. En el debate de California sobre la educación bilingüe, por ejemplo, nadie se molestó en ningún momento en distinguir entre el bilingualismo de la clase media y el dilema de los pobres que necesitan aprender como usar la lengua pública.
En las últimas semanas previas a las elecciones, periodistas de todo el mundo llegaron a casa con micrófonos y libretas de apuntes. Venían a preguntarme sobre la nueva California. La televisión alemana. La radio australiana. Canadá telefoneó para preguntar si el sur de California se estaba convirtiendo en "el nuevo Quebec".
Les dije: haya o no educación bilingüe, los chicos de la pobreza, cualquiera sea su raza, continuarán recibiendo una educación inferior. Los pobres blancos tendrán más en común con los pobres latinos en la nueva California que lo que los latinos pobres tienen conmigo. Les dije que el español seguirá siendo la lengua de la mano de obra barata. Y les dije que mi sobrino, con su apellido escocés, asiste a una selecta escuela preparatoria donde aprende tres idiomas, español entre ellos. Parece italiano, sale con rubias, y se denomina a sí mismo (¡y verdaderamente lo es!) un latino en la nueva California.
Traducción: LUCRECIA MIRANDA

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