Table of Contents
| Jinn Home Page
| Search
| Net-Links
Voices
| Heresies
| Vectors
| Pacific Pulse
| The Americas
| California
| Movements
| Civil Conflicts
| YO!

Hablando Americano
Por Richard Rodriguez <richrod@sirius.com>
Date: 06-22-98
Los debates sobre el multiculturalismo de estos días están guiados por la pregunta "¿Qué significa ser americano?" Pero aun cuando a los americanos les preocupa la pérdida de un terreno común, tanto recién llegados como nativos terminan hablando "americano". Nuestra lengua prueba que América existe. El comentarista Richard Rodriguez, autor de Días de Obligación, es ensayista del programa de PBS, "The News Hour con Jim Lehrer".
SAN FRANCISCO - Aquí en California, el mayor estado inmigrante de la unión, el mayor estado hispano, hemos estado discutiendo últimamente acerca del inglés. Este mes los californianos fueron a las urnas y votaron por la Proposición 227, una iniciativa de ley que intenta dar término a la educación bilingüe.
El debate de California sobre la educación bilingüe está destinado ahora a extenderse a todo el país. En los meses venideros, los americanos discutirán sobre el inglés, pero el tema no hablado, la pregunta que nadie planteará es ésta: ¿Qué significa ser un americano -qué significa ser americano, ahora que tanta gente, de tantos lugares del mundo, habla tantas lenguas?
Aquí en San Francisco usted puede votar en uno de tres idiomas. Por todos lados hay caos lingüístico en neón, sobre las carteleras, escritos sobre la pared que el nativo no puede descifrar.
En los 80s, en varias ciudades y estados del país, muchos americanos votaron declarar el inglés la lengua oficial de Estados Unidos. Del otro lado, activistas hispanos, y muchos en el establishment educacional, inclinados hacia la visión de que forzar un niño inmigrante hacia el inglés demasiado pronto equivalía a una pedagogía de "nada o ahógate". El asunto, para ambas partes, se centraba alrededor del "inglés".
En verdad, sin embargo, los americanos no hablamos inglés. Incluso antes de nuestra rebelión contra la corona, los británicos se estaban quejando de nuestros "americanismos." Después de que lográramos la independencia, nuestro acento comenzó a cambiar. Era como si aquellos primeros americanos necesitaran imponer la independencia con mala pronunciación y vocales más exageradas.
Pronto, a pesar de los derramamientos de sangre entre indios y pioneros, viejas palabras indias como "squaw"* y "moccasin" se convirtieron en parte del nuevo lenguaje americano. Los esclavos africanos también cambiaron la lengua. Le contestaron a gritos a la América blanca. Ellos rezaron la lengua, la cantaron ensalzándola con inflexiones africanas -no europeas.
Y luego vinieron los inmigrantes. Y la lengua creció mientras el país absorbía a los recién llegados. "Savoir faire" francés. Saunas escandinavos. Palabras alemanas en la boca americana: los frankfurters del siglo XIX, igual que hoy hay sushi japonés. Tiernas palabras de abuela: babushka. Jerga de abuelo orgulloso: mensch.
Hoy, la voz de Huck Finn no puede distinguirse de la de Oliver Twist. Hoy, no hay nadie en America que no hable yiddish en virtud de la lengua americana. Hoy, no hay nadie cuya cadencia no haya sido influenciada por los esclavos africanos.
No hay, en resumen, modo alguno de declarar al inglés idioma oficial de Estados Unidos, porque hay demasiadas palabras alemanas en nuestras bocas. Alternativamente, el intento de proteger a los niños hispanos de la lengua americana ignora el hecho de que ya hay tanto español en nuestra lengua (varios cientos de palabras).
Aquí en el lejano Oeste, a pesar de una larga historia de antagonismo entre México y América, entre los llamados anglos e hispanos, el cowboy del siglo XIX hablaba de arroyos y mesas y siestas.
Nuestra lengua lo prueba: América existe. America no es México, ni Inglaterra. Pero los millones de personas que han vivido sobre esta tierra han dejado detrás rastros de sus voces, dado forma a nuestro acento, al ritmo de nuestra risa y tristezas.
Educación bilingüe: ¿Sí o no? Para mí, es más importante tomar con orgullo mi lugar en la cola con abuelas lituanas y abuelos vietnamitas, para decir con Walt Whitman: "Yo hablo americano".
Traducido por Lucrecia Miranda, PNS

Pacific News Service,
660 Market Street, Room 210, San Francisco, CA 94104,
tel: (415) 438-4755.
Jinn Magazine: <http://www.pacificnews.org/jinn/>
Email:
<pacificnews@pacificnews.org>
Copyright © 1998 Pacific News Service. All Rights Reserved.
Please do not reprint our stories without our permission.
This article is available for reprint.
For rates and information, call (415) 438-4755 or send e-mail to
<pacificnews@pacificnews.org>
|