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VOICES

Mentiras Pequeñas

Por Richard Rodríguez

<richrod@sirius.com>

Date: 08-07-98

¿Qué es una mentira? ¿Tienen importancia las mentiras? Richard Rodriguez, editor de PNS, escribe que aunque la mentira es el primer pecado mencionado en la Biblia, y que las mentiras siempre son contraproducentes, los estadounidenses no toman las mentiras muy en serio. Rodriguez es el autor de "Days of Obligation" y "Hunger of Memory," y un esayista para el Los Angeles Times y "News Hour with Jim Lehrer" de PBS.

Nosotros, los estadounidenses, no parecemos muy preocupados estos días por las mentiras o los mentirosos. Las encuestas sugieren que la mayoría está contenta con un presidente que parece ser mentiroso. Quizás es porque no creemos en la verdad -- sea lo que sea.

Es verdad, nadie quiere estar alrededor de alguien que siempre dice la verdad. Todos necesitamos "mentiras pequeñas". Decimos, por ejemplo: Si el presidente nos contara que, para proteger a su esposa e hija, mintió bajo juramento, estamos preparados a comprender.

Los políticos de ambos partidos están de acuerdo. Cada noche en la televisión, ellos le piden al presidente silencioso: "Díganos que mintió, para poder olvidar este asunto".

Pero no es fácil desvincularse de las mentiras. Las mentiras importan. Por alguna razón la mentira es el primer pecado en la Biblia. Satanás le mintió a Eva Y las mentiras resultan en más mentiras.

Como cualquier arquitecto le dirá, una mentira puede resultar en el derrumbamiento de un edificio entero. Las mentiras fastidian la realidad -- lo que el autor de Génesis llamaría "El glorioso orden de Dios". Las mentiras resultan en el desorden.

Y después las mentiras terminan en ruinas. Por esta razón, cuando éramos joven, nuestros padres nos avisaban, "No mientes porque nadie te va a creer cuando dices la verdad".

Eso, precisamente, es el dilema de Monica Lewinsky. La señorita Lewinsky, sin reparos, ha sido grabada en una cinta ( por su ex amiga Linda Tripp) confesando que, "he mentido toda mi vida". Si su confesión es lógicamente verdadera, también es lógicamente falsa.

La mentirosa termina arrinconada, incluso cuando intenta liberarse de sus propias mentiras. Resulta en un caso de Monica contra Monica. Un día nos dice que x es y; y al rato (después que sus abogados logran asegurar su inmunidad) ella nos dice que x no es y.

No existen muchas tragedias escritas sobre mentirosos. Frequentemente los mentirosos aparecen como personajes en comedias. Y es porque los mentirosos se convierten en un chiste -- conocidos como mentirosos por todos. El único que se deja engañar por el mentiroso es el mismo mentiroso. El mentiroso perpetuo termina como una víctima de su propio vicio, y jamás se le ocurre que todo el mundo lo conoce muy bien.

El mentir es la locura. Cuando uno miente pierde el sentido de la realidad. El mentiroso necesita (como dijo Mark Twain) una gran memoria para poder recordarse de todas las mentiras que ha contado. Y después el mentiroso se encuentra incapaz de poder distinguir entre lo verdadero y no verdadero.

Al ser descubierto, el mentiroso busca el escape ambíguo ("Eso no es lo que quise decir") o literal ("Quise decir exactamente lo que dije"). El Presidente Clinton sabe usar bien ambas armas retóricas.

Finalmente, el político que miente con frecuencia necesita partidarios y buenos abogados en los noticieros nocturnos, para explicarle a los cuidadanos qué quería decir el político cuando ayer el político nos dijo algo contrario a lo que nos quiere decir hoy.

Alguien me preguntó el otro día, "¿Y si Clinton está diciendo la verdad"?

Es una pregunta apropiada -- y es la triste pregunta que nos hacemos después de haber presenciado la carrera política de muchas mentiras pequeñas.

Es afortunado que Monica Lewinsky tiene el dinero para poder contratar a abogados. El presidente es aún más afortunado, ya que para los estadounidenses no tiene mucho significado la importancia de mentir.

Después de todo, los mentirosos tienen simpatía por los mentirosos. Los estadounidenses, estos días, parecen tener un sentimiento relativo sobre muchas cosas. Quizás hemos encontrado nuestro presidente perfecto.

Porque lo que le importa mucho más a los estadounidenses es la economía, según las encuestas. Por favor, señor presidente, díganos que usted es un mentiroso. Y después de vuelta a trabajar.

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