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THE AMERICAS

Los Planificadores de Poblacion Mexicanos Hacen Malabares Para Alcanzar Se Objetivo

Por Mary Jo McConahay

Date: 01-26-99

En su cuarta visita a México en 20 años, el Papa Juan Pablo encontrará un país cuyos ciudadanos ‹independientemente del entusiasmo de la visita­se han alejado de las enseñanzas de la Iglesia en un área fundamental. El notable descenso en el índice de nacimientos refleja condiciones económicas, una población más urbana, una vigorosa campaña del Estado Š y calladamente, en los lugares más remotos, quizás incluso a los representantes mismos de la Iglesia.

CHIMALHUACAN, CIUDAD DE MÉXICO ‹Con su desafío a las enseñanzas de la Iglesia en el tema clave del control de natalidad, México ha cambiado profundamente desde el tiempo en que diera la bienvenida al Papa Juan Pablo II veinte años atrás. En ese entonces, la familia promedio tenía siete niños. Hoy, cuando el Papa hace su cuarta visita a este país de fuerte mayoría católica, el promedio ha caído a 2,5 niños por familia, mientras los planificadores apuntan a reducir este número a aproximadamente 2,1.

En esta dinámica comunidad sin árboles a orillas de la caótica extensión de Ciudad de México ‹a estas alturas una de las ciudades más pobladas del mundo (18 millones de personas)­parece difícil creer que uno está en un país con una vigorosa política estatal de población. Chimalhuacan creció desde los 60.000 habitantes en 1980 a los 412.000 en 1995, año del último recuento oficial. Muchos llegaron desde el campo porque encontraron menos tierra adonde marcharse cerca de sus pueblos de origen. Más allá del alcance del sistema de subterráneos de la ciudad, con calles que se convierten en un laberinto de barro cada vez que llueve, el sitio es a pesar de todo un imán para los desempleados que sueñan con un trabajo en la capital.

Es también un lugar para ver por qué la política del gobierno funciona en un país donde 9 de cada 10 personas dicen que son católicas.

"Yo respeto mi fe, pero si tengo más y más niños, eso quiere decir que comprar zapatos para uno significa que los otros han de ir descalzos", dice María Luisa Rosario, de 35 años, quien tiene "sólo cuatro" niños y ha usado un dispositivo intrauterino de forma intermitente por dieciséis años. Cerca se encuentra su hija de 16 años, Gaby. "Yo le digo que no se llene de niños", dice Rosario con calma. En una clínica del gobierno, madre e hija pueden recibir todo tipo de anticonceptivos, desde píldoras hasta esterilización.

Presiones económicas básicas han ayudado a las campañas del gobierno en radio y televisión, la cuales se han dirigido, por ejemplo, a convencer a la gente de que "las familias pequeñas viven mejor". "El éxito de los programas de planificación familiar proviene del impacto de una crisis económica detrás de la otra desde 1982", dice un médico que trabaja en la comunidad. "Ahora los dos, marido y mujer, tienen que trabajar para que ambos salarios den lo suficiente para vivir".

Tan sólo desde 1994, el año en que México se uniera a Estados Unidos y Canadá en el Tratado de Libre Comercio (NAFTA), el peso ha perdido su valor, cayendo desde unos 33 centavos a diez. Una de cada tres mujeres trabaja hoy fuera del hogar.

"La gente se somete a esto por el costo de vida", dice José Manuel Villegas, de 44 años, al hablar de los varios dispositivos anticonceptivos expuestos en el porche fuera de su concurrido negocio. Hace notar que incluso el precio de la leche para pobres y ancianos subsidiada por el gobierno aumentó el 25 por ciento este mes. "Mi hermano tiene 15 niños, pero si hoy tienes más de tres apenas puedes sobrevivir".

Desde el décimo piso de la oficina de paredes acristaladas del Dr. Rodolfo Tuiran, Secretario General del Consejo Nacional de Población de México, comunidades como Chimalhuacan se hacen invisibles en medio de la niebla marrón-grisácea que se extiende sobre la ciudad. Tuiran, sociólogo y economista, opina que la rápida urbanización empujó el índice de crecimiento de la población desde un 3.5 por ciento hace un cuarto de siglo a un 1.88 por ciento en la actualidad. Más de 7 de cada 10 mexicanos vive ahora en ciudades de 15.000 habitantes o más. Con la vida urbana llegan también "menos estigma y menos sanciones sociales" para aquellos que elijen no tener las grandes familias tradicionales.

También contribuyendo a esta situación se encuentra el sistema de salud pública, a menudo con largas colas y no siempre con el apoyo de las provisiones necesarias ‹aunque ahora dentro del alcance de casi todos los 90 millones de habitantes de México. Por más de dos décadas, los niños en edad escolar han recibido educación sexual y, cada vez más (algunas veces a pesar de la objeción pública de grupos católicos de ciudadanos) también clases que examinan ‹e incluso cuestionan­los roles tradicionales de hombres y mujeres. La guía escolar de un maestro exhorta a los niños a preguntarse cuál es la relación existente entre calidad de vida y número de niños que tiene una pareja.

"Tratamos de evitar conflictos con la Iglesia", dice Tuiran. De hecho, incluso las campañas de avisos publicitarios estilo Madison-Avenue son sutiles, como por ejemplo la que insiste que "Los temas de población son asunto de todos". Sin embargo, parece que la campaña se creyera en la obligación de implicar que los niños son una decisión que las parejas tienen que hacer por sí mismas.

Pero las diferencias son inevitables. La Iglesia, por ejemplo, permanece inamovible de su posición de rechazar todo tipo de método anticonceptivo que no sea natural ‹tal como el método del ritmo­y objeta la mismísima idea de establecer metas para el crecimiento de la población, manteniendo que tales metas pueden conducir al abuso de derechos. Cuando el líder del Comité Nacional Pro-Vida acusó recientemente al gobierno de alentar esterilizaciones forzadas, Tuiran se reunió rápidamente con los obispos.

Incluso las diferencias con la Iglesia tienen sus sutilezas, porque la doctrina puede ser suavizada en comunidades remotas. "En los estados más pobres en los que trabajamos, Guerrero y Chiapas, los párrocos locales nos van a invitar para que hagamos exámenes ginecológicos a las mujeres y demos charlas educativas a las comunidades, especialmente en aquellos sitios donde no llegan los servicios del gobierno", dice el director de una organización no gubernamental de planificación familiar con decenas de miles de clientes. Sin embargo, es un modelo frente al cual los obispos pueden llegar a mostrarse precavidos. Para el año 2000, la mitad de los católicos del mundo vivirán en América Latina.

Mientras tanto, una serie de mini-avisos publicitarios para televisión ha tomado como blanco la idea mexicana del machismo super masculino. La campaña actual del Consejo Nacional de Población insiste que "Planificar la familia también es asunto de hombres", y se emite como una telenovela a lo largo de la cual dos hombres mantienen una discusión sobre el tema. En el último episodio, unos meses más adelante, Tuiran revela que "el macho se hace una vasectomía".

Traducción al castellano: Lucrecia Miranda

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